
Por Yusimith Montalvo Perdomo
Dirección Reg. Pesq. y Ciencias – MINAL
La espuma es una masa de burbujas de un determinado gas que se dispersa en el líquido y posteriormente la dispersión se estabiliza. En la industria alimentaria, si la espuma no se controla adecuadamente, puede verse afectado el proceso de producción, lo cual se puede controlar con los antiespumantes.
Estos aditivos alimentarios, impiden o reducen la formación de espuma en los productos fluidos o que se encuentran en estado líquido. En la industria alimentaria se utilizan principalmente durante el procesado, particularmente en la industria cervecera, para evitar la formación excesiva de natas y espuma durante la fermentación. Estos agentes se dispersan en el líquido y hacen que las burbujas se vayan rompiendo apenas se forman. En las bebidas gaseosas, especialmente aquellas que también contienen estabilizantes, evitan la formación de espuma estable en el momento de servirlas.
Estos compuestos deben ser capaces de dispersarse completamente en el alimento que es utilizado, sin agregar ningún olor o sabor extra al producto original, además, de ser inertes químicamente. Poseen constituciones muy diversas, que permiten su adaptación a la diversidad de productos alimenticios que existen en el mercado, así como ajustarse a los distintos tipos de espuma que puedan producirse, por lo que se les puede dividir en clases principales como:
- Las siliconas; productos sintéticos, derivados del petróleo.
- Antiespumante orgánico (base en aceites mineral)
- Antiespumante de origen vegetal
- Antiespumante de origen mineral
Ahora ya conoces que la aparición de espuma, no siempre es deseada en el tratamiento y procesado de alimentos, ya que puede reducir drásticamente la eficiencia de los procesos productivos, lo que demuestra la importante aplicación que tienen los antiespumantes en el sector alimentario.




















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