Cómo fortalecer las cadenas de valor desde la gestión de riesgos.

Por Marileydy Herrera Olmo

Desde la visión de la CEPAL, el desarrollo económico y social requiere de cambios profundos en la estructura productiva de los países de la región, que transformen la composición del producto, el empleo y el patrón de inserción internacional. Este cambio estructural progresivo, concebido como la transición hacia actividades y sectores con un mayor dinamismo productivo, que favorecen la protección del medio ambiente y más intensivos en conocimientos tecnológicos (CEPAL, 2016), demanda un innovador conjunto integral de políticas públicas. La política de producción industrial constituye un elemento fundamental de este enfoque.

El fortalecimiento de las cadenas de valor propicia la diversificación productiva y amplía la participación en aquella parte de la estructura de producción con mayor intensidad en conocimientos o cuya tasa de crecimiento donde la demanda es más elevada.

Y es que según (Kaplinsky y Morris, 2002) una cadena de valor comprende la amplia variedad de actividades requeridas para que un producto o servicio transite a través de diferentes etapas, desde su concepción hasta su entrega a los consumidores y la disposición final después de su uso. A cada una de las etapas concepción y diseño, producción del bien o servicio, tránsito de la mercancía, consumo y manejo, y reciclaje final se les denomina eslabones. La cantidad de eslabones de una cadena de valor varía de manera sustancial según el tipo de industria. Las actividades de la cadena a veces se llevan a cabo a veces por una empresa y en otras, por varias (Kaplinsky, 2000).

Asegurar una mayor participación en cadenas de valor, así como un mejor desempeño de las mismas, son elementos críticos para el desarrollo económico. La evidencia internacional muestra que: las empresas que participan en cadenas de valor son más productivas y los países que participan en cadenas de valor y en segmentos de mayor valor agregado poseen un mayor desarrollo económico.

Para lograr una mayor efectividad debe lograrse una gestión integral de riesgos para cadenas de valor, que identifique los diferentes riesgos a los que las cadenas de encuentran expuestas, estime su probabilidad de ocurrencia y su severidad, y estructure acciones de prevención y mitigación de riesgos a través de una combinación costo-efectiva de instrumentos financieros y no financieros.

El acceso a una cadena de valor y el buen desempeño de la misma están condicionados por una serie de riesgos sistémicos, de mercado, operativos, de crédito y de liquidez que se encuentran interconectados y que afectan a los diferentes actores de una cadena. Ello hace que la ocurrencia de un siniestro en algún punto de la cadena pueda tener consecuencias para toda la cadena, minimizando así los efectos esperados tanto de las acciones individuales de las empresas para gestionar sus riesgos como de los programas públicos para mejorar el acceso y el funcionamiento de las cadenas de valor.

En la actualidad, la elaboración y adopción de una estrategia integral de gestión de riesgos para cadenas de valor se encuentran limitadas. En primer lugar, por la falta de una identificación de los riesgos y de las acciones de prevención y mitigación de los mismos. En segundo lugar, por las fallas de coordinación entre los actores en una cadena, los cuales toman decisiones intentando maximizar sus posiciones, con escasa visibilidad de las consecuencias a nivel global. En tercer lugar, por las fallas de coordinación entre el sector privado y el sector público, y para identificar obstáculos y coordinar acciones con el fin de superarlos. Por último, por la falta de acceso al financiamiento para implementar las acciones de prevención y mitigación de riesgos que pudieran ser identificadas.

Ante la presencia de estos obstáculos, se requiere una iniciativa proactiva para coordinar a los diferentes actores y sectores, en torno a una estrategia de colaboración para identificar riesgos, gestionarlos, y  apalancar recursos y competencias de uno y otro para un funcionamiento más eficiente de las cadenas de valor.

En este sentido en Cuba se ha trabajado en la gestión de riesgos en las cadenas de la miel y de abejas, el azúcar de caña y se comenzará a trabajar en la cadena de camarón de cultivo, todos productos de exportación que requieren una mirada y una gestión diferente en cada una de los eslabones que permitan incrementar eficiencia y por tanto valor, así como una mayor inserción en el mercado internacional.

3 comentarios

    • Nilia Ana Dalmendray on 10 abril, 2018 at 4:10 pm

    Interesante.

  1. Recientemente se presentó en nuestra empresa un trabajo de Forum relacionado con un Estudio de Peligro, Vulnerabilidad y Riesgo, un tema que tenemos que ponerle mucho interés dada su importancia.

    • Aurora on 25 mayo, 2018 at 4:59 pm

    Donde se pueden encontrar las experiencias del trabajo en la gestión de riesgos en las cadenas de la miel y de abejas,

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