La Vilma que conocí

 

 

 

 

 

 

 

 

Muchas personas conocían a Vilma. Esto era algo común en las ciudades provincianas, más aún por ese carácter del santiaguero que hace sentir que somos una gran familia. En mi caso resultaba más cercano porque vivíamos en el mismo barrio a unas cuatro cuadras de distancia. Trabamos contacto en los avatares de la lucha armada, vía en la que no tuvo vacilaciones como única solución a los males ancestrales de nuestro país, cuando preparábamos una manifestación en la calle de Santiago

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