Un grupo de científicos iberoamericanos presentaron sus experiencias y debatieron sobre los retos que representan las modificaciones aceleradas del clima, la acción del hombre y la preservación de la biodiversidad marina.
Muchas cosas en común tienen los países de Iberoamérica: origen, historia, cultura y en buena parte de ellos entorno marino y por tanto, recursos naturales que, aunque restringidos por fronteras nacionales, se constituyen al final en un patrimonio común que es necesario proteger.
Expertos de una decena de países se reunieron en La Habana para evaluar multidisciplinariamente el estado de la biodiversidad de los ecosistemas marinos y costeros, y su adaptación a los efectos del cambio climático, hicieron evidentes los múltiples desafíos que enfrentan nuestras sociedades para la preservación y explotación racional de sus recursos naturales.
Conferencias magistrales, ponencias científicas y presentaciones de un altísimo nivel permitieron apreciar desde visiones y disciplinas diferentes el estado del arte en el conocimiento de los recursos marítimo-pesqueros, la salud de los ecosistemas litorales, la actual o probable modificación de los mismos y las acciones necesarias para mitigar las consecuencias que los han afectado en los últimos decenios debido al cambio climático y la acción del hombre.
Muy amplio fueron temas abordados: los humanos como depredadores o modificadores principales de los ecosistemas, los pastos marinos y el impacto sobre ellos del cambio climático y la importancia de los manglares en la protección de las costas, además de ser santuarios de reproducción de muchas especies marinas. También se habló sobre la protección de especies amenazadas como los manatíes, tortugas, tiburones y delfines, y en el efecto de algunas especies exóticas invasoras sobre los ecosistemas costeros, hoy presentes en nuestra región.
El pez león, una verdadera amenaza ecológica
Mucho se habla del pez león. El Ms. C. Pedro Chevalier, del Acuario Nacional de Cuba, ofreció una información actualizada sobre la presencia del pez en aguas cubanas y la región del Caribe que ilustra hasta dónde esta especie exótica (oriunda del océano Indo -Pacífico) se constituye hoy en una amenaza para los recursos pesqueros y el medio ambiente. Fue llevada a la Florida como pez de acuario y según la tesis más aceptada, después de liberado al mar se ha expandido desde la costa este de EE. UU. hasta Venezuela.
La rápida dispersión del pez león se debe a:
(1) la sobrepesca en la región de competidores por su alimento o depredadores, como los meros;
(2) un mecanismo de dispersión larval eficiente, ya que sus huevos y larvas viajan en las corrientes marinas, y
(3) una dieta generalista que le permite muchas opciones a la hora de alimentarse.
Según el especialista, las especies que le sirven de alimento (pequeños peces y crustáceos principalmente) no lo reconocen aún como un enemigo natural y no han desarrollado mecanismos de defensa ante sus ataques, lo que puede afectar seriamente las poblaciones en arrecifes coralinos entre otras zonas. Frecuenta los lugares con buenos refugios, como zonas rocosas, arrecifes, estructuras sumergidas, etc., por lo que las playas de arena no son su hábitat natural.
De tal forma, su impacto sobre las poblaciones de peces en las regiones donde habita puede ser por depredación directa, competencia por el espacio y el alimento con otras especies, y por sobrepoblación
Aunque no es un peligro para el hombre, (las tallas máximas observadas no sobrepasan los 30 a 40 cm), el veneno activo de sus espinas puede provocar severas reacciones. Según el especialista, en Cuba se han reportado hasta mediados del año 2010 solo nueve casos de accidentes con el pez león y en todos se trató de personas que lo tocaron imprudentemente, nunca por una agresión del pez. (Ver detalles sobre el comportamiento a seguir cuando se aviste un pez león en la página 28).
Actualmente instituciones cubanas como el Acuario Nacional de Cuba , Ecovida/Parque Nacional de Guanahacabibes, el Instituto de Oceanología, el Centro de Investigaciones Marinas de la Universidad de la Habana y el Centro de Investigaciones Pesqueras del MINAL, aúnan esfuerzos en un proyecto de investigación para el estudio de esta especie.
También existe un Grupo Nacional para el Manejo del Pez León, integrado por el CITMA, MINAL, MES; MINTUR, la Federación de Pesca Deportiva y la Federación Cubana de Actividades Subacuáticas.
Coinciden todas las opiniones en que el pez león llegó para quedarse. La tarea es hacer disminuir sus poblaciones para evitar un impacto mayor en el medio ambiente.
Fuente: Revista Mar y Pesca



















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