¨La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida¨.
Hago mía la frase del apóstol para rendir homenaje a nuestro eterno comandante.
Su desaparición física no implicará jamás su partida, vive y vivirá por siempre en nuestros corazones, en nuestros pensamientos, en nuestro actuar.
Quienes hemos tenido la dicha de conocer su obra, quedamos infinitamente comprometidos con la Revolución y con su pensamiento, pues todo lo que hagamos nos parece pequeño al lado de los grandes peligros que enfrentó nuestro líder. Siempre estuvo en la primera línea de combate, nunca claudicó a sus principios en defensa de la justicia social, la igualdad de derechos sin distinción de razas, de género, de posición social.
Dedicó toda una vida a su pueblo, e inspirado en el maestro José Martí, forjó un ideal que llevó a vías de hecho mediante la lucha armada hasta la victoria definitiva.
Emprendió programas con el triunfo revolucionario en beneficio de toda la nueva sociedad que formaría con medidas de amplio corte social, como son salud y educación gratuita, reforma agraria, nacionalización de las industrias a favor de sus legítimos dueños: el pueblo cubano.
Quien no dudo ni un segundo para defender una causa justa, sin importar la tribuna que fuera, ni el escenario que se le presentara, convirtiendo en principio de la Revolución: la solidaridad internacional
Vive y vivirá por siempre en nuestros corazones, en nuestros pensamientos, en nuestro actuar. ¨Hasta la Victoria Siempre Comandante¨.




















1 comentario
Me uno a lo expresado en este artículo sobre nuestro Comandante, hombre sencillo que defendió todas las causas justas de la humanidad, creyó profundamente en el pueblo cubano y esa misma fe es la que sentimos el pueblo por sus ideas, su vanguardia, humanismo que nos inspiraran a seguir su ejemplo y ser cada día mejores.