Manejo Integrado de Plagas

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Por: Dirección de Calidad y Tecnología
MINAL

¿A qué llamamos plaga?

Plaga son todos aquellos animales que compiten con el hombre en la búsqueda de agua y alimentos, invadiendo los espacios en los que se desarrollan las actividades humanas. Constituye uno de los más importantes vectores para la propagación de enfermedades entre las que se destacan las enfermedades transmitidas por alimentos – ETAs.

Las plagas más usuales en las industrias agroalimentarias son:

  • Insectos como los rastreros (cucarachas, hormigas, gorgojos) comen de noche y aun en presencia humana, y los insectos voladores (moscas).
  • Roedores, los cuales desarrollan una alta adaptabilidad al medio ambiente, son prolíficos, voraces, comen durante la noche y cerca de los nidos.
  • Aves, las cuales son voraces y reinvaden.

Daños que ocasionan las plagas:

  1. Pérdidas económicas;
  2. Potenciales demandas por alimentos contaminados;
  3. Productos mal utilizados para el control de plagas.

¿En qué consiste el Manejo Integral de Plagas? (MIP)

El MIP es la utilización de todos los recursos necesarios, por medio de procedimientos operativos estandarizados para minimizar los peligros ocasionados por la presencia de plagas. A diferencia del control de plagas tradicional (sistema reactivo), el MIP es un sistema proactivo que se adelanta a la incidencia del impacto de las plagas en los procesos productivos. Para garantizar la inocuidad de los alimentos es fundamental protegerlos de la incidencia de las plagas mediante su adecuado manejo.

El MIP consiste en realizar tareas de forma racional, continua, preventiva y organizada para erradicar las plagas y brindar una mayor seguridad en la inocuidad de los alimentos. Además, se encarga de mejorar su calidad, disminuir las perdidas por productos alterados, y lograr un sistema de registro del programa implementado para optimizar su gestión.

El Manejo Integral de Plagas es una actividad que debe aplicarse en todos los sectores internos y externos de la planta productora. Al realizar esta acción, también deben considerarse los medios de transporte (desde y hacia la planta) y las instalaciones o depósitos de los proveedores, ya que los insectos y roedores no se generan de la nada, sino que llegan a las plantas ingresando desde el exterior, o con materias primas o insumos desde los depósitos de los proveedores o a través de los vehículos de transporte.

La industria alimentaria debe contar con un plan de MIP, el cual debe desarrollarse por personal capacitado para este fin.

Aplicación de productos (control químico)

Una vez conocido el tipo de plagas que hay que controlar, se procede a planificar la aplicación de productos. Esto debe ser realizado por personal idóneo y capacitado para tal fin y llevar el registro de los productos que se aplican, las veces que se aplican, la efectividad de estos. En general toda la evidencia es necesaria, como la factura de pago del servicio y el informe de efectividad del tratamiento aplicado.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2 comentarios

    • Mariela el 20 diciembre, 2016 a las 7:13 pm

    Este es un tema en el que las industrias aún no han trabajado profundamente, actualmente son pocas las que analizan cuales son las fuentes que pueden constituir focos de plagas y se hace sólo un plan para eliminar o disminuir las plagas que normalmente atacan a las industrias /roedores, cucarachas, insectos).
    Aunque la Dirección de Calidad en el año 2012 impartió capacitación al respecto y se elaboró un manual al respecto, es un tema en el que queda mucho camino por andar y ojalá que este sea un sitio que sea visitado por los especialistas de las industrias que atienden calidad.

    • Adys Sotolongo Martínez el 20 diciembre, 2016 a las 7:24 pm

    El MIP no puede ir separado de la aplicación de Buenas Prácticas de Manufactura como requisitos previos a la implementación de un Sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control si se quiere brindar una mayor seguridad en la inocuidad de los alimentos, mejorar la calidad de los mismos y disminuir las pérdidas por productos alterados.
    Esta triada es la herramienta fundamental para garantizar la inocuidad de los alimentos, al disminuir la incidencia y los peligros ocasionados por la presencia de ellas

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