Por: Dir Calidad y Tecnoligía-MINAL
El consumo de pan integral, recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es parte integrante de una dieta equilibrada. Su ingrediente principal es la harina de trigo no refinada.
Rico en fibra comestible, en cada 100 gramos de este alimento se encuentran aproximadamente 4 gramos de ella.
Es económico y relativamente fácil de encontrar en varios mercados cubanos donde se venden este tipo de producto.
ACCIONES ESPECÍFICAS
El pan integral obliga a una mejor masticación por su contenido en fibra, colaborando con una mejor digestión. Al consumir este pan se ingieren menos calorías por porción, elemento a tener en cuenta en planes de adelgazamiento.
Por otra parte, evita la elevación brusca de los niveles de glucosa en sangre, reduciendo la demanda de insulina, pues presenta un buen índice glicérico, muy inferior al de los panes refinados. Con este mecanismo, junto con el control del peso corporal, también se previene la aparición de la diabetes tipo 2.
El magnesio, mineral presente en cantidad importante en este alimento, tiene efectos beneficiosos en el metabolismo de los hidratos de carbono y mejora la sensibilidad a la insulina.
La fibra vegetal, en general, disminuye el colesterol malo de la sangre jugando un importante papel en la prevención de las enfermedades coronarias.
Sustancias ingeridas con efectos cancerígenos se mezclan con la fibra y son expulsadas junto con las heces, evitando de paso la constipación. Al consumir este pan, su riqueza en fibra vegetal previene la aparición, entre otros, de cáncer de colon y de recto.
La fibra consigue incrementar el volumen fecal. De esta manera estimula el movimiento en los intestinos, facilitando a la misma vez la evacuación fecal.
Elaborado por: Mercedes Fernández Olivera
Dirección Producciones Seleccionadas MINAL




















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