La participación de las tecnologías energéticas renovables crece a nivel mundial en 20% al año, si se tienen en cuenta todas sus manifestaciones. La mayoría de los países desarrollados invierten sumas millonarias para poner en explotación las diversas fuentes renovables de energía, por ser limpias y sobre todo sostenibles. Los mayores progresos se observan en las energías eólica y fotovoltaica. Avances importantes se aprecian en los biocombustibles y en el empleo de los desechos.
Cuba no está de espaldas a esta realidad. Nuestro país es rico en recursos energéticos renovables y pobres en los no renovables; el sol, el viento, la biomasa y la hidroenergía son las fuentes a las cuales se les puede apostar con mayor certeza para la diversificación de la matriz energética. Lograr el autoabastecimiento energético con fuentes renovables de energía es un reto para esta generación.
Actualmente existe la voluntad política dirigida al desarrollo sostenible; a pesar del complejo escenario económico, energético y ambiental en el presente. Los lineamientos de la nueva política económica y social del país abordan el tema, con el objetivo de trazar estrategias favorables, tanto para el medio ambiente como para la economía.
Las medidas llevadas a cabo influyen principalmente en la disminución de la ineficiencia del sistema eléctrico, la reducción de la dependencia de combustibles fósiles, la contribución a la sustentación medioambiental, la modificación de la matriz energética de generación y consumo y la incrementación de la competitividad de la economía en su conjunto, disminuyendo el alto costo de la energía que se entrega a los consumidores.
La promoción y uso de fuentes renovables de energía constituye un imperativo a nivel mundial, no solo para contribuir al ahorro de combustibles, sino para desarrollar estilos de vida que, a la vez que nos beneficien, contribuyan al cuidado del medio ambiente.





















Comentarios recientes