Viajeras del mar

Por: Dr MVZ. Raulen Ajo Melia
Dirección de Calidad y Tecnología

Las tortugas marinas constituyen el más antiguo linaje de los reptiles vivientes pues, sus ancestros más arcaicos nadaron en océanos primitivos por primera vez hace mas de 200 millones de años  y desde playas  azotadas  por  olas tormentosas o sobre la reposada superficie del océano, contemplaron su propia  evolución  y  la del planeta; atestiguando la deriva de los continentes  el paso de alternantes períodos glaciales e interglaciares, el surgimientos y extinción de los dinosaurios y la aparición sobre la faz de la tierra de la aves y los mamíferos .

Criaturas asombrosas que alimentaron fabulas y leyendas fueron capaces de resistir cataclismos y extinciones  masivas,  adaptarse  y evolucionar para llegar hasta nuestros  días; por ello se les considera verdaderos fósiles vivientes.

Las tortugas marinas se encuentran en todos los océanos de aguas templadas y tropicales y aunque en tierra son lentas, en el agua son muy ágiles y excelentes nadadoras. Su dura cubierta superior e inferior se unen lateralmente protegiéndola de depredadores y de las variaciones de temperatura. Se desplazan a una velocidad de hasta 35 km/h; tienen un cuello uniformes con 8 vertebras que son capaces de retraerlo dentro de su caparazón; en lugar de dientes se valen de picos cortantes en la parte superior de la boca, tienen un oído interno muy eficiente así como un buen sentido de la vista y de orientación. Su olfato es débil. Disponen de un curioso orificio con doble función: Expulsar el excremento y reproducirse. El esperma que los machos expulsan pueden perdurar durante varios años dentro de las hembras que maduran sexualmente entre los 6 a 8 años; formándose los huevos en su interior en un período de 2 a 3 semanas. Ellas hacen un recorrido por la playa seleccionada hasta encontrar el lugar  que consideran perfecto sin vegetación y a cierta distancia de la costa cavan un hoyo depositando en él cerca de 50 a 100 embriones. Después que nacen, éstos se mantienen creciendo toda su vida, alimentándose de corales, vegetación acuática, algas, de pequeños invertebrados, medusas, entre otros.

Estudios recientes de la Universidad de México confirman la teoría de que las tortugas marinas logran divisar el campo magnético terrestre y en el que se apoyan para establecer sus propios mapas geográficos, lo que explica que puedan realizar sus grandes migraciones y ubicar su lugar de nacimiento, a donde regresan cuando son adultas a poner sus huevos.

Solo 7 especies existen en el mundo con un complejo ciclo de vida y una variedad de hábitos y formas. Tres especies anidan y dos solo se alimentan en las aguas cubanas:

La tortuga carey (Eretmochelys imbricata) es una especie de tortuga marina de la familia de los quelónidos, que se halla en extinción. Es la única especie del género Existen dos subespecies, Eretmochelys imbricata imbricata que se puede encontrar en el océano Atlántico y Eretmochelys imbricata bissa, localizada en la región indo-pacífica.

La tortuga verde, tortuga blanca o cahuama (en el Caribe) (Chelonia mydas) es una gran tortuga marina que pertenece a la familia de los quelónidos (Chelonioidea). La especie se distribuye por los mares tropicales y subtropicales alrededor del mundo, con dos poblaciones distintas en los océanos Atlántico y Pacífico.

La tortuga boba o tortuga caguama (Caretta caretta) es una especie de tortuga con una zona de distribución histórica ampliamente distribuida (especialmente abundante en el mar Mediterráneo), pero que se encuentra actualmente en peligro de extinción.

 

La tortuga laúd, canal, baula o tinglar (Dermochelys coriacea) es la mayor de todas las tortugas vivientes, alcanzando una longitud de 2 metros y un peso de más de 600 kilogramos. Un individuo macho llegó a pesar 916 kg, aunque las tortugas de este tamaño son raras. Se encuentra en todos los mares tropicales o subtropicales y es la única especie dentro de la familia Dermochelyidae.

La tortuga golfina, tortuga del golfo, tortuga olivácea o también llamada tortuga lora (Lepidochelys olivacea) es una especie de tortuga de la familia Cheloniidae; es la más pequeña de las tortugas marinas. Abunda en el Pacífico oriental, predomina una mayor concentración de ellas en México, al sur de Panamá y Colombia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.