Materiales en contacto con los alimentos

Por Dirección  Calidad y Tecnología – MINAL

Los alimentos y bebidas entran en contacto con muchos materiales y artículos durante los procesos de producción, procesamiento, almacenamiento, preparación y servicio previos a su consumo final. Dichos materiales y artículos reciben el nombre de materiales en contacto con alimentos.

Entre ellos pueden citarse: recipientes destinados al transporte de alimentos, maquinaria utilizada en su procesamiento, materiales de envasado, utensilios de cocina, vajillas, etc.

Estos materiales deben ser lo suficientemente inertes como para que sus componentes no tengan un efecto negativo en la salud de los consumidores ni influyan en la calidad de los alimentos. A fin de garantizar la seguridad de estos materiales, y de cara a facilitar la libre circulación de mercancías existen una serie de controles y requisitos legales.

Consideramos que no todos somos conscientes de la importancia de los materiales que de manera directa o indirecta entran en contacto con los alimentos que cada día consumimos. En multitud de ocasiones nos hemos planteado si este producto lo puedo calentar en el microondas con su envase, si esta parte es comestible o si este otro recipiente lo puedo utilizar para guardar la comida. ¿Pero realmente conocemos, consumidores e industria, cual es el marco regulatorio que estos materiales en contacto con alimentos han de respetar?

Legislación

La legislación establece normas de carácter obligatorio para las empresas de la cadena alimentaria. Esta norma es de alcance general, pero existen otras dirigidas únicamente a materiales específicos.

NC 456:2006 Equipos y utensilios en contacto con los alimentos– Requisitos sanitarios generales.

De obligatorio cumplimiento

Los principios establecidos en esta norma exigen que los materiales no:

■liberen sus componentes a los alimentos en niveles que resulten perjudiciales para la salud humana,

■modifiquen la composición, sabor y olor de los alimentos de forma inaceptable.

Actualmente, las empresas que fabrican materiales y objetos en contacto con alimentos, en ocasiones pueden desconocer la legislación que les afecta respecto a seguridad alimentaria y/o pueden no tener experiencia en implantar las soluciones adaptadas a sus características.

Es necesario que las empresas alimentarias y las autoridades sanitarias ayuden a las empresas que elaboran materiales en contacto con alimentos, a adaptarse a la normativa de seguridad alimentaria, sin que ello le suponga un esfuerzo. De esta forma se facilita el proceso de homologación de estas empresas como proveedores del sector alimentario.

Posibles peligros y causas de contaminación concretas a tener en cuenta.

PELIGROS FÍSICOS

Son los asociados a la incorporación de materias extrañas en el material; cristal, metales, plásticos, piedras, etc.

PELIGROS BIOLÓGICOS

Son los asociados a la presencia, la incorporación, la supervivencia o la proliferación de organismos vivos. Como ejemplos podemos citar:

  • Microorganismos.
  • Otros organismos vivos (insectos, roedores, artrópodos, etc.).

PELIGROS QUÍMICOS

Son los asociados a la incorporación, la formación o la persistencia en el material u objeto de sustancias químicas nocivas: sustancias procedentes de migraciones a partir del material del envase, o de migraciones a partir de las materias primas, restos de productos de limpieza y desinfección, etc.

TIPOS DE PELIGROS

  • Condiciones de procesado inadecuadas, como la temperatura, de forma que se generen sustancias de degradación tóxica o nociva que después puedan llegar a migrar al alimento y/o el material obtenido no presente las características técnicas deseadas.
  • Migración a través del sustrato o por repinte en la pila o rollo del material, en cantidades que puedan suponer un riesgo para la salud o producir cambios organolépticos en el alimento.
  • Contaminación física y presencia de cuerpos extraños durante el procesado; contaminación por roedores, insectos, pájaros y otras plagas.

Contaminación por exposición a atmósferas agresivas tales como vapores de disolventes orgánicos, pesticidas o cualquier otro tipo de contaminación química durante el procesado.

  • No tener en cuenta el uso y destino del material. Por ejemplo, un material lleva incorporado un aditivo que migra con facilidad en alimentos grasos, y sólo se ha verificado el cumplimiento del límite de migración específica del aditivo en cuestión en simulantes acuosos. El riesgo es que en alimentos grasos puede superarse el límite permitido para ese alimento.
  • No tener en cuenta la aplicación final del material. Por ejemplo, que sea un envase destinado a lactantes o niños de corta edad. El riesgo es que pueden no cumplirse las restricciones aplicables más estrictas, aunque se cumplen las restricciones generales de adultos.
  • No respetar el tiempo de curado mínimo para el curado completo de los adhesivos de dos componentes en base poliuretano. El riesgo es que pueden formase aminas aromáticas primarias que pueden llegar a migrar al alimento y suponer un riesgo para la salud si son detectadas (límite de detección de 0,01mg/kg de alimento o simulante alimentario).
  • No tener en cuenta que un material en concreto puede ser usado a altas temperaturas. Por ejemplo, un envase para ser calentado en horno microondas, horno convencional o sometido a esterilización o pasteurización. El riesgo es que a elevadas temperaturas se favorecen los procesos de migración, y que las restricciones que se cumplen para temperatura ambiente puede que no se cumplan a altas temperaturas.
  • No tener en cuenta que aunque el proveedor de las materias primas proporcione unos certificados y confirmación de restricciones, si el material adquirido está sujeto a transformación, la validez de esta seguridad alimentaria peligra. Es un riesgo dar por hecho que la información del proveedor es garantía suficiente de la conformidad del material.

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