Energía limpia y protección del medio ambiente.

Por Dirección Desarrollo – MINAL

La falta de acceso a la energía es un obstáculo importante para lograr un crecimiento sostenible, expresado de la forma más simple es el desarrollo equilibrado de la economía, la sociedad y el medio ambiente. Cuba tiene hoy el 99.6 % del país electrificado y en la actualidad concibe un programa de desarrollo hasta el 2030, para transitar de un 4% actual  de participación de las fuentes renovables de energía en la producción de electricidad, hasta lograr un 24 %.

El 14% del total se concibe alcanzar fundamentalmente a partir del uso de los residuos agrícolas cañeros,  del marabú y otras biomasas como fuente de energía renovable, no contaminante al medio ambiente, con un nivel de eficiencia capaz de permitir el abastecimiento energético de los centrales azucareros durante la mayor parte del año, pues la caña tiene posibilidades para sustituir los combustibles fósiles causantes de las lluvias ácidas, el efecto invernadero, entre otras consecuencias nocivas para la humanidad.

La transición al uso de las energías renovables, supone un gasto inicial pero la inversión puede ser recuperada y aprovechada más rápidamente, que el de las fuentes tradicionales, dada la facilidad de instalar y su menor costo en el tiempo.

La matriz energética a partir del uso de estas fuentes, se considera más limpia al no utilizar sus equivalentes fósiles, ayuda a mantener bajas las emisiones de gases de efecto invernadero. La riqueza de la biodiversidad es fundamental para la mayoría de nuestras necesidades básicas, es crucial para el clima y está siendo amenazada todos los días por el impacto directo de la sobre producción industrial.

El ejemplo más difundido de las tecnologías que se utilizan para el uso de las fuentes renovables, son las de energía solar fotovoltaica  ó sistemas de paneles fotovoltaicos para la captación de radiación solar; un sistema  de 1 Kw de potencia ahorra la combustión de aproximadamente 77 kg de carbón, evita la emisión a la atmósfera de unos 136 kg de dióxido de carbono, y ahorra mensualmente el uso de unos 400 litros de agua. Aplicar esto a la industria procesadora de alimentos es impostergable

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