VIII Cumbre CARICOM-Cuba: encuentro para agradecer, homenajear y trazar nuevas rutas de acción conjunta

El Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, encabeza la delegación cubana que participa en la VIII Cumbre CARICOM-Cuba, que se celebra en Barbados este 6 de diciembre

BRIDGETOWN.- Espacio para la celebración y el homenaje fue este martes la inauguración de la VIII Cumbre CARICOM-Cuba, que se realiza en Barbados, y en la cual participa una delegación cubana de alto nivel encabezada por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

Cuba y el Caribe conmemoran en esta jornada la valiente decisión de los líderes de Jamaica (Michael Manley); Trinidad y Tobago (Eric Williams); Guyana (Forbes Burnham), y Barbados (Errol Barrow), que el 8 de diciembre de 1972 decidieron establecer relaciones diplomáticas con la Mayor de las Antillas, y de esa manera poner fin al aislamiento a que había sido sometida por parte de los Estados Unidos y la Organización de Estados Americanos.

Cincuenta años después de ese suceso, el Jefe de Estado cubano invitó durante la sesión de apertura de la cita a reflexionar acerca de la significación de «los logros alcanzados en estos años y cuánto más podemos hacer por el bienestar de nuestras naciones».

Les traigo, dijo, un abrazo del General de Ejército Raúl Castro Ruz, «admirador de la dignidad de nuestros hermanos caribeños y defensor incansable de la relación entre nuestros pueblos y gobiernos».

«Este encuentro trasciende las relaciones formales y da fe de nuestros profundos vínculos de hermandad. Evidencia, además, la continuidad del ideario y la obra de nuestros líderes históricos, quienes forjaron las bases para la consolidación de nuestras relaciones, enmarcadas en principios de solidaridad, amistad, desinterés y gratitud», aseveró.

De esa hermandad y cuánto ha hecho Cuba en todos estos años por fortalecerla habló el Presidente de la República. Son claros principios que ha defendido siempre la Mayor de las Antillas y que en un mundo pospandemia hacen más evidente aún la necesidad de promover «más solidaridad, más entendimiento, más cooperación y más unidad».

Inevitable la evocación a Fidel, cuyos pensamiento y acción contribuyeron a acercarnos cada vez más al Caribe y son hoy referentes invaluables para la región.

AGRADECIMIENTO A CUBA POR TODO LO HECHO

Un mensaje de agradecimiento trajo también a esta VIII Cumbre CARICOM-Cuba el Presidente Díaz-Canel, porque desde hace décadas ha sido «inquebrantable» la solidaridad y la amistad del Caribe con la Mayor de las Antillas, convertida con el devenir de los años en puente que une a los pueblos latinoamericanos y caribeños.

De la necesidad de esa integración, imprescindible para salvar de muchas maneras a nuestros pueblos, dejaron constancia también en sus intervenciones la doctora Carla Barnett, secretaria general de CARICOM; Mía Amor Mottley, primera ministra de Barbados; y Chandrikapersad Santokhi, presidente de la República de Suriname, país que asume hasta diciembre próximo la presidencia de la Comunidad del Caribe. En sus palabras también el agradecimiento a Cuba por todo lo hecho en materia de Salud y otros sectores por los pueblos del Caribe.

CARICOM está convencida, reconoció el Presidente de Suriname, de que la cooperación con Cuba va a permitir encontrar soluciones a las muchas problemáticas que nos amenazan, como ha sido en los últimos años.

En tal sentido, la convocatoria de la Primera Ministra de Barbados se encaminó a hacer de este evento un espacio para la «defensa de los pueblos del Caribe que hoy más que nunca necesitan de nuestra cooperación y solidaridad. Sigamos adelante y que nuestra gente vea beneficios claros de este encuentro».

El CARIBE: UNA CONTRIBUCIÓN INVALUABLE

Las relaciones de cooperación de Cuba con las naciones hermanas del Caribe, reflexionó Díaz-Canel, seguramente nos han permitido contribuir al desarrollo de sus países en sectores tan sensibles como la salud y la educación; pero al mismo tiempo nos han aportado una contribución invaluable.

«Convivir armoniosamente con los vecinos pueblos caribeños, con sus costumbres, historias, tradiciones y cultura popular nos ha enriquecido mutuamente», aseguró.  

De compromiso con la salud de los pueblos hermanos del Caribe, habló el mandatario, un hacer que, dijo, «no es coyuntural y por eso se ha mantenido en los momentos más difíciles». Ratificó la disposición del Gobierno cubano para continuar ampliando los vínculos en ese sentido, continuar la formación de profesionales en diversos sectores, y «compartir experiencias en materia de salud para enfrentar problemáticas comunes de nuestra región».

Suman 851 los becarios caribeños en Cuba y más de 6 000 los graduados desde el arribo de los primeros estudiantes. Además, más de 2 000 médicos, técnicos, enfermeros, entrenadores deportivos, ingenieros y profesores cubanos, laboran hoy en los países de CARICOM. «Tenemos la mayor disposición de mantener y consolidar los vínculos e intercambios que fortalezcan esta cooperación, en beneficio mutuo», aseveró el mandatario.

De manera especial el dignatario reconoció la valentía «de las autoridades de los países aquí reunidos, en defensa de la presencia de los profesionales y técnicos cubanos, frente a la descomunal y cínica campaña de nuestros enemigos contra la colaboración médica cubana, que intenta privar de los servicios de salud ofrecidos por Cuba a la población caribeña».

En su discurso, marcado por el simbolismo y la cercanía que nos han unidos en tantas décadas de trabajo conjunto, el Presidente de la República destacó la importancia de unir esfuerzos para poder avanzar en la no sencilla tarea de recuperar las economías de los efectos de la pandemia de la COVID-19.

Nuestras economías, señaló, tienen potencial para el intercambio intrarregional e insistió en la necesidad de «aprovechar nichos comerciales y potenciar su desarrollo en beneficio de nuestras naciones».

«Explotemos al máximo y con eficacia las capacidades de cada uno, en función de una articulación económica regional que priorice la complementariedad, produciendo cada país lo que le resulte más competitivo e intercambiando bienes y servicios en la medida de las posibilidades financieras de las que disponemos».

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