Ofrendas florales de Raúl y Díaz-Canel en exequias de Carilda Oliver en Matanzas

 

 

 

En la casona colonial de la Calzada de Tirry 81 le rindieron tributo a la
Premio Nacional de Literatura intelectuales, artistas y habitantes de la
ciudad donde la autora de Al Sur de mi garganta escribió su obra lírica,
épica y erótica, de gran relevancia en las letras hispanoamericanas.

Alpidio Alonso, titular de Cultura de Cuba, dijo que el deceso de Carilda
constituye un duro golpe para la cultura en la nación, fue una mujer que
estuvo a la vanguardia, hizo una contribución real a la emancipación humana
y le cantó a Matanzas y a su Patria.

No se puede ser superficial a la hora de valorar la obra de Carilda, instó
el Ministro, ella amó a su tierra intensamente, es imposible hablar de
Matanzas sin mencionarla, no hizo concesiones, nos dejó la más profunda de
las lecciones: cómo debe vivir y morir un poeta.

Al tributo popular a la llamada Novia de Matanzas acudieron Lázara Mercedes
López Acea, miembro del Buró Político y del Secretariado del Comité Central
del Partido, y Víctor Fidel Gaute López, integrante de dicho Secretariado,
así como también Teresa Rojas Monzón y Tania León Silveira, primera
secretaria del Partido y presidenta del Gobierno en la provincia,
respectivamente.

Nancy Morejón y Antón Arrufat, Premios Nacionales de Literatura,
expresaron el dolor ante la pérdida de la amiga, destacaron su obra
poética, y que su ambición era que toda la tierra de Cuba estuviera sobre
su cuerpo, sobre su cadáver, como lo expresó en el poema La Tierra, que
aparece reflejado en una tarja en una calle de La Habana Vieja.

Para Luis Morlote Rivas, vicepresidente de la Unión de Escritores y
Artistas de Cuba, no fue pura formalidad que los jóvenes decidieran
entregar a Carilda el Premio Maestro de Juventudes, es una maestra de
generaciones, es de esas personas que tiene una inmensa obra intelectual y
también popular, en su casa de la Calzada de Tirry siempre cupo la Isla
entera.

Carilda Oliver Labra (Matanzas 1922-2018) falleció en la madrugada de este
miércoles en su casa de esta ciudad, deja una huella de unos 40 libros
publicados en varios idiomas, numerosos premios y condecoraciones, y
caracterizó su vida por el arraigo a la tierra que la vio nacer.

La Vilma que conocí

 

 

 

 

 

 

 

 

Muchas personas conocían a Vilma. Esto era algo común en las ciudades provincianas, más aún por ese carácter del santiaguero que hace sentir que somos una gran familia. En mi caso resultaba más cercano porque vivíamos en el mismo barrio a unas cuatro cuadras de distancia. Trabamos contacto en los avatares de la lucha armada, vía en la que no tuvo vacilaciones como única solución a los males ancestrales de nuestro país, cuando preparábamos una manifestación en la calle de Santiago

La Colmenita en el Minal

 

 

 

 

 

 

 

 

Al Ritmo de la Colmena, el Minal celebra el 92 aniversario del natalicio de nuestro líder histórico de la revolución cubana, Fidel Castro Ruz

Cuba fidelista contra los imposibles

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Derrotarla –muy a pesar de los esfuerzos de quienes por siglos han intentado hacerlo con artificios– solo se puede mediante dos caminos: dejar amor sembrado, desde la nobleza y la entrega; o gestar ideas que superen lo personal para enraizarse en el patrimonio común.

Pero a pocos hombres y mujeres los siguen ambas estelas a la vez, y acceden a una sublime forma de eternidad. Dejan entonces de ser ellos mismos para convertirse en pueblo, y mientras más se aleja en el tiempo la fecha de su partida, más se multiplican, como fuego bueno.

Basta para evocarlos con decir sus nombres y se hacen tan cercanos como solo puede serlo la utopía alcanzable que sostiene e impulsa en las horas de alegría y en las de sacrificio. Así Fidel se nos ha quedado en el pecho de la Isla y –como siempre– desde el futuro nos habla de lo que hace grande a un país: la unión de su gente contra los imposibles.

Quizá así podría resumirse el legado vital de quien fue elegido de los pobres y los olvidados, y martiano defensor de todas las dignidades: si una idea es justa, es posible; y para hacerla real no se precisa más que convocar a los revolucionarios a soñarla.

Hay que creer en la humanidad, a pesar de sus oscuridades, para hacer la Revolución; y entender además que en ella la lucha no termina con el triunfo, sino que en él empieza. Esa visión es la que hace a Fidel tan magnético; su estirpe de líder y su autoridad incuestionable tuvieron como base la fe mayúscula en la voluntad de la especie para trascenderse, y la capacidad analítica para ver más allá de lo evidente.

En el propósito de lograr una Carta Magna que nos impulse, que nos ponga de frente no solo a la sociedad que somos, sino a lo que queremos ser, no es casual la fecha a partir de la cual se nos convoca a constituir y a usar la voz, clara y alta: la política es asunto popular, y esa es también otra huella fidelista.

Porque es un nacedor, el 13 de agosto no marca el inicio de un ciclo cerrado 90 años después, sino de una espiral que avanzará mientras haya quien repita la que es ya sentencia moral: Comandante en Jefe, ¡ordene!.

Preparan proceso de consulta del Proyecto de Constitución

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